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¡¡¡ MI  HIJO  ES  ESQUIZOIDE !!!

 

Por Isabel Guillén

 

1- ENTENDER

 

YO

 

Mayo de 2007. Consultorio de un psicólogo, amigo de la familia. Sala de espera.

 Me pongo a llorar. No puedo parar de llorar. Es tanta la pena acumulada…

 

Necesito que alguien me explique por qué mi hijo se comporta así conmigo y con la vida.

Se lo pediré al psicólogo.

Si no me lo explican, tras 34 agotadores años, sacaré bandera blanca

y me rendiré.

Bajaré los brazos y dejaré de luchar.

No quiero seguir más en una lucha que ya dura demasiado.

 

Las heridas que llevo en el alma….curarían todas…si él me diera un abrazo….

pero ese abrazo nunca llega.

Me calmo.

 

ÉL

 

….parece ileso, sin ninguna herida. Entero, sin necesitar de nada ni de nadie.

 

EL PSICÓLOGO

 

Hablo con el psicólogo. Me confieso.

No puedo evitar entrar en lágrima otra vez, desesperada. Y cada vez más…

Pregunto, sollozo, me enojo….

EXIJO una respuesta, una explicación….

Finalmente me calmo.

 

Poco después una luz, que la recibo como un milagro.

¿Un diagnóstico? ¿Sí? Quizás…¿Esquizoide?

 

En ese día, en ese lugar, oí por primera vez en mi vida la palabra “esquizoide”.

 

Fue como encontrar la punta de una madeja de este telar de vida que comparto con mi hijo.

 

LA PAGINA DE MIKEL

 

Me fui a casa. Abrí mi computadora y allí sucedió el segundo milagro de ese día de Mayo de 2007.

Allí encontré la página de Mikel y por días enteros no pude parar de leerla.

Ella me dio lo que venía pidiendo a gritos a mi hijo, a la vida, a los amigos, a la familia y a Dios.

Por fin comenzaba a entender. ¡¡¡ Entender, entender, entender….…!!!

Por fin empezaba a lograrlo.

 

Cuando, en aquel día de Mayo, llegó mi hijo, le conté todo lo que me había sucedido aquel día…

Él se enojó. Me miró con ese peculiar estilo, que antes me dolía y ahora comprendo,

--- “No me encasilles ---dijo

 Tú vuelve al psicólogo si quieres, porque yo no lo necesito”

Casi pidiendo disculpas le conté lo que había aprendido de él aquel día

y se mostró sorprendido de que yo hubiera encontrado aquella información sin su ayuda.

Tuve la certeza de que, a pesar de su aparente indiferencia, cuando estuviera solo, iba a entrar en la página.

 

Había dado el primer paso, para entonces ya comprendía….

Pronto supe que entender era sólo eso, el primer paso. Todavía quedaba caminar y crecer.

 

2- CAMINAR  Y  CRECER

 

CRECER hasta llegar a su altura y sin pretender cambiarlo.

 

CRECER para respetar sus distancias sin invadirlo ….

…. sus silencios, sin interrumpirlos ….

 

CRECER porque este fantástico ser que

habla poco,

piensa mucho,

se preserva del mundo,

se separa de las multitudes,

tiene contados amigos,

controla sus emociones,

gusta de la soledad,

huye del protagonismo,

le cuesta el abrazo,

vive mejor la noche que el día,

y parece indiferente a lo externo ….

 

…. es celoso guardián de un  mundo interior tan, pero tan rico …., que de solo percibirlo, emociona.

 

3- TUS FUGAS

 

 

PRIMERA FUGA

 

Tienes 10 años y por primera vez no llegas de la escuela a la hora acostumbrada.

Tus compañeros que vienen en el mismo bus, ya están en el barrio.

Pregunto por ti. Me dicen que quedaste en la escuela.

Subo en el coche y voy a buscarte. No te encuentro por ningún lado. Mi corazón comienza a latir desenfrenadamente …

La escuela, vacía; las paradas de bus, sin ti; no tenía teléfono móvil …y tú no estabas en ninguna parte …

Me siento desesperada.

 

Vuelvo a casa …¿estarás allí?

Respiro profundamente…; estás allí …, sentado en el comedor, jugando con el perro.

Creo que te sorprende mi cara de loca.

Quiero ver tu mirada, esa mirada profunda, sabia, más vieja que la mía…

--- ¿Por qué no has llegado con los otros?

--- ¿Dónde has ido? 

--- ¿Qué has estado haciendo?

Y mientras pregunto, rompo a llorar …

Tú te encoges de hombros:

--- No hice nada. Sólo estuve por ahí

 

SEGUNDA FUGA

 

Otro día, más adelante, tampoco volviste de la escuela.

Esta vez te espero en la esquina de la casa, en la parada del bus.

Una hora después,  mis nervios ya deshechos, apareces.

Te sonrío para no espantarte. Te alecciono sobre el peligro que corres en la calle,

sobre la angustia que causas a tu madre

Entonces te prometo que si me cuentas qué haces y dónde estás cuando no apareces,

 no te voy a reprender ni a castigar. Ni hoy ni nunca más en adelante por no venir a la hora.

Tus ojos se iluminan. Me lo haces prometer formalmente.

Yo lo prometo.

--- ¿Sabes qué hago cuando no vengo a la hora?

Pues bobeo, solamente paso el tiempo …

 

TERCERA FUGA

 

Hace una hora que debías haber llegado de la escuela y esta vez cambio de estrategia.

Ahora no te iré a buscar, ni te esperaré en la parada del bus..

Me quedaré en casa y fingiré  que no me importa mucho tu tardanza.

Armo mi estrategia y como en un tablero de ajedrez coloco las piezas.

Te saludaré como siempre …No te haré preguntas…Serviré la leche…Levantaré la mesa …Encenderé la televisión …

Y te hablaré al corazón.

 

MUEVO FICHA - Te saludo como si nada pasara,

con mi  abrazo desmedido de siempre y que tú tratas de esquivar

(no te gustan mucho los abrazos)

SEGUNDA JUGADA - Te invito a tomar la leche  y hablo de cualquier tema

( digo hablo, porque tú casi nunca hablas ).

TERCERA JUGADA – Te pido que me ayudes a levantar la mesa , para evitar que te vayas fuera de mi alcance .

Y entonces allí, en la pequeña cocina,  me siento en un banco chiquito para estar a tu altura , te tomo las manos y te pido que me mires ..

( no sé porque ,te cuesta mirarme a los ojos )

Lo haces… y yo noto el esfuerzo

Me zambullo en esa mirada santa,  que no se porque, me hace sentir pequeña  y te pido que me cuentes la verdad .

Desvías tu mirada:

--- “La verdad te la he dicho siempre, sólo que no me crees --- contestas dolido.

 y además faltas a tus promesas …”

 

RINDO MI REY: Esto ha sido jaque mate. He perdido la partida una vez más.

 

4-LO LAMENTO

 

Hoy al conocer tu condición sé que no mentías.

Sé con toda seguridad que aquella hora de tiempo la pasabas solo, quizás caminando, quizás sentado en un muro, pero solo.

Que necesitabas de esa hora de aislamiento tanto como yo necesitaba tu presencia.

Que necesitabas de tu silencio tanto como yo necesitaba tus respuestas.

Lamento no haberlo sabido antes.

Lamento haber dudado de tu verdad.

Lamento haberte aturdido con mil reclamos.

Lamento no haber entendido que esos  espacios en soledad  los necesitabas tanto como el oxígeno .

Que de alguna manera ese aislamiento era la vacuna que te protegía de toda la gente

que te resultaba toxica.

Pero lo que más lamento es

 que hayas tenido que fabricarte esos espacios desde mi ignorancia y mi total incomprensión.

 

5- TUS CUEVAS

 

LA DE LOS 12 AÑOS

 

Tienes  12 años y nos mudamos a un nuevo apartamento.

Recién a esta altura de tu vida, puedo ofrecerte tu propio dormitorio. Siento vergüenza por ello.

Tu cuarto es pequeño pero luce fantástico.

Una cama, una mesa de luz con lámpara, tu televisor que cuelga  de la pared.

Y un placar donde guardar tu ropa.

Nunca imaginé que ese sitio para dormir, pasaría a ser la cueva sagrada donde pasarías hasta los 19 años,

 la mayor  parte de tu tiempo.

Allí almacenarás todos tus objetos preciosos que pasan desde una batería de música hasta una granada de guerra.

Tienes colecciones de monedas, de dibujos propios y de bolitas que le restan espacio a tu ropa.

En la esquina de cada puerta del ropero funciona una alarma casera, fabricada por ti, que se encarga de nosotros.

 Cada vez que alguien intenta poner orden en ese lugar, aunque haya burlado las mil llaves que le pusiste a la puerta principal,

todavía quedan esas alarmas del ropero.

 

DE LA CUEVA A LA CUEVA

 

Los amigos que tienes se cuentan con los dedos de una mano,

y muy pocas veces vienen a casa.

Por eso tu cuarto aunque pequeño, te calza justo…

 

Tu vida de pequeño transcurre así: del estudio a tu cueva …

Y de mayor: de tu trabajo a tu cueva …

 

Me pregunto por qué no estás más tiempo con el resto de la familia…,

por qué no llenas la casa de amigos…,

por qué no miras televisión con nosotros en el living…

por qué los domingos  llegas a la mesa familiar cuando todos  ya  estamos sentados, reclamándote…,

por qué al finalizar la comida familiar eres el primero en levantarte

por qué no compartes la sobremesa…

 

LA DE LOS 20 AÑOS

 

Ya tienes 20 años y por fin construimos nuestra propia casa.

Tu dormitorio es el ambiente más grande de la casa. Lo diseñé así porque conozco tu necesidad de privacidad

 y tu amor por la soledad.

Tu tiempo se distribuye entre tu trabajo y tu nueva cueva. Allí esta todo lo que te interesa.

Los domingos, cuando la familia se reúne alrededor de la mesa y tu silla sigue vacía, seguimos reclamando tu presencia.

 

LA DE LOS 34 AÑOS

 

A los 34 años te mudas a tu propia casa para vivir solo.

Toda la familia quiere colaborar en la mudanza pero sólo aceptas mi ayuda y la de tu hermano.

Me pregunto qué ambiente tendrá tu nueva cueva.

Te miro y el rostro se te ilumina cuando llegamos al sótano donde guardas tu auto.

Allí, entre herramientas lustrosas, pasarás mucho tiempo.

Por otra parte, en una pequeña buhardilla, acomodas tu computadora, tus archivos de trabajo y tu biblioteca.

Allí trabajarás de madrugada, cuando todos duermen, disfrutando del silencio de la noche y de la ausencia de gente.

Ahora tendrás estas dos cuevas y en medio te quedará el dormitorio, que por primera vez te recibirá sólo para dormir.

 

Me pregunto si vendrás  los fines de semana  a comer con la familia, o cómo haremos para sacarte de tus cuevas

  en las fiestas tradicionales, o en las fechas de cumpleaños.

 

6- CON TODO MI AMOR DE MADRE

 

“”Qué fácil sería pensar que eres un insociable,

que no correspondes al amor de nadie,

que eres un egoísta y solo piensas  en tu persona,

que eres un excéntrico y no te importan los demás…

que fácil y que injusto…

 

Que fácil sería demandar abrazos,

exigir caricias,

y tildarte de frío o impenetrable…

Que fácil y que injusto…

 

Sé que eres el ser más bondadoso y humilde que conozco,

que no nos participas de tu infierno,

que  lo guardas para ti,  para preservarnos a nosotros.

Y esa  es tu forma de transmitir afecto.

Sé que haces lo que puedes.

Ahora sé  que cada vez que estás ausente es porque estás librando una  batalla de esta lucha  que te tocó  librar.

 

Conozco tus crisis, siempre disparadas por el estrés que te causa la gente.

Un día me confesaste que eras incapaz de sentir mucha alegría o el dolor mas profundo.

Así como tus emociones muchas veces se congelan, así sentí mi sangre congelarse cuando te lo escuché decir…

 

Mi deseo más profundo como madre era que fueras un hombre feliz.

Y ahí estaba yo con esa verdad que me quemaba el alma, sin saber qué hacer.

Y entonces,  pensé en bajar los brazos, en rendirme, en sacar la bandera blanca  en esta lucha por tratar de entender.

Pero te vi de pie, no esquivaste mi mirada, y descubrí tu infierno.

A partir  de ese instante aprendí a respetarte cada día mas, a entender tus fugas,

 a querer las cuevas que construiste desde pequeño  porque ellas son tu refugio donde  lamer tus heridas, ordenar tus pensamientos y volver a surgir.

A partir de ese instante, te convertiste en el gigante  que siempre fuiste y no había sabido ver.

Mientras tanto yo aprendí a vivir sin reclamar,

a aceptar sin juzgar,

a disfrutar de todo lo que  me  das,

y a entender que me alcanza, para ser feliz y estar orgullosa de ser tu madre.

 

(continuará)

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